jueves, 29 de noviembre de 2012

Diario Consejos de Salud y Vida Sana


¿Recién nacido obeso?


Una fórmula contempla factores como el peso en el nacimiento, el índice de masa corporal (IMC) de los padres, el número de personas que viven en el hogar, la situación laboral de la madre y si ella fumaba o no durante el embarazo para predecir desde el momento del nacimiento si un lactante se convertirá en un niño obeso. Todos estos ingredientes conforman la fórmula predictiva que ha elaborado un equipo de investigadores coordinados por Philippe Froguel, del Imperial College de Londres. El método podría servir para planificar en los niños en riesgo de obesidad una estrategia preventiva. El trabajo se ha basado en los datos de un estudio de seguimiento iniciado en 1986 con unos 4.000 niños de Finlandia. En lugar de investigar en los perfiles genéticos de los niños, los científicos optaron por centrarse en la información no genética disponible desde el nacimiento y estudiaron si ésta sería suficiente para predecir la obesidad infantil. Una vez desarrollada la fórmula, el estudio ha constatado que, además de la población finesa, es también útil con datos de población italiana y estadounidense. "Es un test que requiere muy poco tiempo y ninguna prueba de laboratorio ni coste", concluye Froguel.
















La falta de sueño puede ser causa de obesidad

Por encima del 35 por ciento de los adultos estadounidenses son obesos y aproximadamente del 28 por ciento duerme menos de seis horas por noche. Mientras que las estrategias de pérdida de peso incorporan ajustes centrándose en la dieta y el ejercicio, los cambios en la rutina diaria del individuo, incluidos los comportamientos del sueño, pueden ayudar a controlar el peso.
"Diversas investigaciones indican un efecto de la privación parcial de sueño sobre el control del peso corporal", dice Sharon M. Nickols-Richardson, investigador jefe del estudio. "La estrecha relación entre la falta parcial de sueño y el exceso de adiposidad es un factor de gran interés en la regulación del peso corporal, en particular en la pérdida de peso".
El equipo analizó estudios publicados entre 1996 y 2011 para determinar el papel que la falta de sueño desempeña en la regulación energética y en la regulación del peso. El equipo realizó una serie de cuadros comparativos detallando los grupos de población de estudio, el diseño de los estudios, el consumo y gasto de energía, y las mediciones de la hormonas como la grelina, la leptina, la insulina, la glucosa y el cortisol. El análisis de estos datos identificó una serie de patrones, incluyendo la sensibilidad reducida a la insulina, el aumento de la grelina y disminuciones en la leptina en individuos parcialmente privados de sueño. Los cambios en los niveles de grelina y leptina influyeron en el consumo energético de la población estudiada.
"Las modificaciones en las hormonas, junto con una dieta de valor energético reducido se asocian con cambios en la respuesta del organismoa la falta de sueño, lo que hace esperar que aumente  la grelina y disminuya la leptina aún más para crear sensación de apetito", concluye Nickols-Richardson.



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